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El amado y la novia

 

“Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven”

Cantares 2: 10

el amado y la novia

La mejor historia de amor escrita la encontramos en el libro del  Cantar de los Cantares. La narrativa que hizo el rey Salomón no es más que la revelación del Novio y la Novia, o sea de Jesucristo y su Iglesia.

La Palabra nos enseña que aunque no somos de este mundo, estamos en el mismo. El mundo habla del amor, como si fuese un derecho de creación. El Amor es Dios, Dios es Amor.

El mundo habla de amistad, también la Biblia habla de amistad, en proverbios capitulo 17 dice: “En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia”. Cuantas veces encontramos amores y amistades falsas o traicioneras. Con Dios no existe la falsedad ni la traición.

Somos amados por Dios, somos amigos de Cristo. Este modelo del Cielo, debemos de tomarlo nosotros, para amar y no odiar, para hacer amistades y no enemigos.

Jesucristo les dijo a los Discípulos:

“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.  Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” Juan 15: 12-15

 

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Sobre Eduardo Peraza

El apóstol Eduardo Peraza nació en San José Costa Rica, fue pastor en la Iglesia Maranatha en Houston Texas y en Costa Rica. Ha establecido iglesias en Cuba, y ha capacitado a pastores y líderes en varios países. Es fundador de R.A.P.I. (Red Apostólica y Profética Internacional) la cual da cobertura espiritual a iglesias y ministerios en Latinoamérica. Además han viajado a diferentes países para llevar las promesas y la palabra de Dios, y no solo lo espiritual, sino también con ayuda material para que se cumpla lo que dice la Santa Palabra “Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”. Lucas 14; 13 y 14

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