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Dios en la tormenta

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“Jehová reina; regocíjese la tierra, alégrense las muchas costas.  Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono” Salmo 97: 1-2

Dios en la TormentaUna tormenta es una perturbación atmosférica violenta acompañada de actividad eléctrica y viento fuerte, lluvia, nieve o granizo. Esta se caracteriza por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire diferentes.  Ninguna tormenta es buena, aunque depende del lente con que la miremos. Una tormenta puede destruir puentes, casas, vehículos, hacer que los ríos se desborden y hasta provocar muertes.  Pero alrededor de la tormenta siempre hay mucha agua, muchas nubes que van a descargar con toda su fuerza el preciado liquido  en la zonas por donde va pasando.

Existen pueblos y granjas por donde pasó el huracán y han beneficiado con las lluvias a los cultivos. En otros han causado estragos en las plantaciones. Así que depende del ángulo con que se mida y se vea, una tormenta puede beneficiar a unos y afectar a otros.

El ser humano no se escapa de las tormentas físicas, espirituales y emocionales. Las tormentas son inevitables.  En la naturaleza, las grandes tempestades dejan tras de sí un paisaje cambiado.

En nuestras vidas, las circunstancias difíciles pueden obligarnos a un cambio de dirección. Cuando surgen las dificultades, le dice usted al Señor: Si estoy haciendo lo que me pediste, ¿por qué me está sucediendo esto?, ejemplo de eso lo leemos en Mateo 14 cuando Jesús le dijo a los discípulos que fueran al otro lado del mar, ahí sobrevino una tempestad. Había un viento fuerte, olas gigantes, poca visibilidad y sólo una pequeña embarcación en el mar de Galilea. Para los discípulos, la situación había llegado a proporciones de crisis, y Jesús no estaba con ellos. ¿Qué tan similar es este pasaje a uno de nuestra vida? Si algo así sucediera, lo inmediato que pensamos es que Dios nos abandonó. Que ya no está interesado en nosotros. Pero no, eso no es verdad.  Dios si está interesado por nosotros, por lo que nos sucede y por cada detalle de nuestra vida.

Cada situación, cada enfermedad, cada dificultad, sea la que sea, o si le llamamos “tormentas de la vida”, debemos de estar confiados que El Señor está presente en todas, cerca o distante, el nunca nos ha dejado ni nos dejará. Siempre con su mano extendida para socorrernos y darnos la provisión de lo que necesitemos.

Hoy te compartimos este versículo:

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” Romanos 15: 13

 

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Sobre Eduardo Peraza

El apóstol Eduardo Peraza nació en San José Costa Rica, fue pastor en la Iglesia Maranatha en Houston Texas y en Costa Rica. Ha establecido iglesias en Cuba, y ha capacitado a pastores y líderes en varios países. Es fundador de R.A.P.I. (Red Apostólica y Profética Internacional) la cual da cobertura espiritual a iglesias y ministerios en Latinoamérica. Además han viajado a diferentes países para llevar las promesas y la palabra de Dios, y no solo lo espiritual, sino también con ayuda material para que se cumpla lo que dice la Santa Palabra “Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”. Lucas 14; 13 y 14

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