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La muerte

 

 

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” Hebreos 9: 27

La muerteLa muerte, un tema que no todo el mundo habla, no todas las personas les gusta hablar de lo mismo, pero es inevitable.

Cuando usted le pregunte a alguien si desea morirse, casi el 98 % de las personas van a responder que no. El 2% posiblemente respondan que sí, y puede ser porque están atravesando alguna crisis en su vida o un proceso difícil lo cual les consume en depresión, donde lo único que desean es morir. Por lo general nadie quiere morirse, aun sabiendo que en algún momento llegará esa transición de muerte física a vida espiritual eterna. Ahora, hay que aclarar que los que hemos aceptado a Cristo tenemos vida eterna en el cielo, pero los que lo han rechazado o no quisieron aceptar a Jesús como Señor y Salvador vivirán eternamente, pero en el infierno.

Cuando alguien muere, otros quedan llorando, y en algunos casos hasta disfrutando, pero la muerte sean ricos o pobres, famosos o desconocidos, hombres o mujeres, ancianos o niños, la muerte llegará.

Es interesante que cuando hay que hacer algún trámite donde la fila es larga o el tiempo de espera es muy largo, algunas personas tienen la mala costumbre de “colarse”, ya sea en un banco, una agencia de gobierno o en un supermercado, pero para la muerte nadie quiere “colarse” todos quieren ceder el espacio.

Hay momentos en la vida que sin conocer la muerte, sin saber que hay mas allá, los seres humanos desean la muerte. Tal es el caso de Jonás.

“Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” Jonás: 4: 3-4

Por el contrario el rey David sabía que en algún momento dejaría este mundo, y tenía tan claro que para alabar y adorar en esta tierra es necesario estar vivo. Al igual que para aceptar a Jesucristo, se hace en vida y no en muerte.

“¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?” Salmo 30: 9

La muerte llega sin avisar. Una persona puede calcular y estipular el nacimiento pero no así la muerte. Un médico le puede decir a una madre que él bebe nacerá entre el día 1 y el día 5, solo por dar el ejemplo, o si fuera por cesárea hasta el día y la hora, aun así no es exacto. Pero el día de la muerte, ese sí que nadie sabe. Para morirse no hay que estar enfermo, solo hay que estar vivo.

En Cristo tenemos vida, y vida eterna. Físicamente tenemos que morir, pero si lo tenemos a Él tendremos vida eterna con Él por siempre.

Hoy te compartimos este versículo:

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte” Juan 8: 51

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Sobre Eduardo Peraza

El apóstol Eduardo Peraza nació en San José Costa Rica, fue pastor en la Iglesia Maranatha en Houston Texas y en Costa Rica. Ha establecido iglesias en Cuba, y ha capacitado a pastores y líderes en varios países. Es fundador de R.A.P.I. (Red Apostólica y Profética Internacional) la cual da cobertura espiritual a iglesias y ministerios en Latinoamérica. Además han viajado a diferentes países para llevar las promesas y la palabra de Dios, y no solo lo espiritual, sino también con ayuda material para que se cumpla lo que dice la Santa Palabra “Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”. Lucas 14; 13 y 14

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